CUARTO MÉTODO A APLICAR POR EL GRUPO DE AUTOCURACIÓN:
LA IMAGINACIÓN CREADORA DEL ALMA.
Nos choca mucho pensar que con la imaginación uno se
pueda curar, pero si tuviéramos clarividencia nos daríamos cuenta de que
vivimos en el mundo mental-astral-etérico, en el que pululan nuestras cosas
creadas. Tan atados estamos al mundo físico que creemos que ese es el mundo
real. A mí me chocó mucho leer la afirmación del Maestro D.K. de que el cuerpo físico no existe, sino que es
ficción de nuestra mente ilusoria. También afirma que el cuerpo físico es perfecto, porque se ha montado automáticamente
a requerimiento del cuerpo vital.
La
Humanidad está destinada, dentro de la Conciencia planetaria, a ser su
instrumento natural de creación. Esto lo conseguiremos
fácilmente ahora cuando entremos en el quinto reino, el reino supermental,
porque entonces, al identificarnos con el verdadero yo, el alma, nos
apercibiremos de nuestra capacidad de crear y crear correctamente.
Cuando el Maestro habla en “La curación esotérica”
de cómo debe curar el curador, afirma que no debe emplear la voluntad porque
esto sería demasiada energía para la parte enferma; en lugar de eso, debemos
crear una forma mental vitalizada con el poder del alma, para enviarla a aquella
parte del cuerpo que necesite ayuda.
La
forma mental es un pensamiento que tiene como contenido algo que imaginamos.
Ésa imagen está alimentada con las visualizaciones que nos vienen estando en la
conciencia supermental, en el alma. Por tanto goza de poder y corrección. Esta imagen tiene especial poder sobre el
cuerpo etérico, porque su creación se realiza con la sustancia del
cuerpo-plano astral, el inmediatamente superior al cuerpo-plano etérico. Debido
a ello cuando creamos una imagen y la
deseamos, de inmediato estamos afectando al cuerpo etérico. Y el cuerpo
etérico a su vez esta afectando al cuerpo físico. La importancia de la
imaginación ha sido descubierta y utilizada en la preparación de atletas para
la alta competición, porque se han dado cuenta de que de esta forma pueden
afectar al cuerpo físico de una forma precisa y detallada, que de otra modo resultaría
imposible conseguir.
El Maestro nos indica cómo podemos vitalizar la forma mental: una vez nos hemos alineado
y fusionado con el alma: tratamos de ver la imagen dentro de la cabeza, en el
espacio que hay entre la glándula pineal y la glándula hipófisis. Durante un tiempo
estamos mirando esta imagen ideal que representa la parte del cuerpo que
queremos que vuelva a la salud. Como esta recibiendo la energía del alma,
podemos captar fácilmente que recibe una fuerte
dotación de energía y corrección: esto conlleva que, quien va a aprovecharse
de esta forma mental-imagen, se comprometa vivir
de forma correcta en su vida diaria, especialmente en aquello cuyo desorden
ha producido la dolencia o enfermedad.
Cualquiera que este bien alineado y se sienta mero
instrumento de la proyección del alma apreciará que, una vez vitalizada esa
forma mental-imagen, al llevarla a la parte del cuerpo apropiada, aporta una experiencia de calor, irradiación, vibración,
lo cual para nosotros es señal de que ha
recibido esa impronta especial de mayor energía. Vitalizada esa parte del
cuerpo, podemos repetir la vitalización con la frecuencia que estimemos
conveniente.
Podemos
considerar el poder curador de la forma mental a la luz de la regla once del “Tratado de magia blanca”. Aquí nos convertimos en
magos y mandamos sobre los devas que constituyen la materia elemental. Dice
así: “Aquel que trabaja con la ley, tiene ahora que llevar a cabo tres cosas:
Primeramente, descubrir la fórmula que confine las vidas dentro de la muralla
esferoidal; luego, pronunciar las palabras que le expresen a esas vidas qué
deben hacer y dónde llevar lo que ha sido hecho; finalmente, pronunciar la
frase mística que lo salvaguardará de su trabajo”.
Las “vidas
dentro de la muralla esferoidal” viene a significar el conjunto de devas
que obedecen a lo que les digamos: en este caso “la muralla” es el
contorno de la imagen. Esas vidas no saldrán de allí porque se lo mandamos con
el poder del alma que somos.
Nosotros
debemos tener claro “qué deben hacer y para qué”, lo cual constituye la
segunda cosa a llevar a cabo; “la frase mística de salvaguarda”, la
podemos crear, buscando como salvaguarda el que queremos hacer lo correcto según lo entiende nuestra alma y las
entidades del mundo espiritual.
Anteriores temas los puedes encontrar en http://curaciongrupal.blogspot.com.es/
Si quieres, tu
puedes participar en el grupo
experimental de autocuración. Meditará sistemáticamente, practicando todos
los días la meditación-kriya establecida. Se reunirá todos los miércoles, a
partir del 7 de octubre, de 17’30 a 19
horas en el Centro de Yoga Aurobindo, Calle Padre Rico, 8-1º-1ª. La aportación
mensual para alquiler del Centro es de 25 €. Puedes formalizar la inscripción,
anticipando la primera mensualidad.
Para
más información Tel. 963 822 153. También
por e-mail: manuel@irradiacion.com
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