sábado, 5 de septiembre de 2015

TERCER MÉTODO A APLICAR POR EL GRUPO DE AUTOCURACIÓN.



TERCER MÉTODO A APLICAR POR EL GRUPO DE AUTOCURACIÓN.
El grupo de autocuración grupal podrá utilizar un tercer método de curación, al hilo de lo que señala la Séptima ley de curación esotérica que afirma: “Cuando la vida o energía fluye sin impedimentos y, mediante la correcta dirección, alcanza su precipitación (la glándula relacio­nada), entonces la forma responde y la mala salud desaparece”.
Esta ley es sumamente práctica y sencilla, de modo que si conseguimos que fluya la energía de los chakras a las glándulas, tendremos salud.  Las glándulas, según afirma el Maestro D.K., “constituyen la precipi­tación directa de los siete tipos de energía que fluyen por los siete centros etéricos. Controlan todas las zonas del cuerpo”. Hay una relación directa de las diversas glándulas entre sí, del mismo modo que ocurre con los siete chakras. Aunque son producto de la irradiación de los siete centros, su efecto individual o combinado es magnético. 
Señala que “el cuerpo físico denso, bajo el impacto de las energías subjetivas, a su vez produce una “estructura para la transmisión”, y automá­ticamente repite la actividad del cuerpo etérico. Crea (en res­puesta a la afluencia de energías del cuerpo etérico, por inter­medio de los siete centros mayores) una densa estructura física entrelazada que hemos denominado “el sistema glandular endo­crino”.  “Surgidas en respuesta a la energía producen la secreción de hormonas, que las glándulas trasmiten directamente a la corrien­te sanguínea”  “El sistema glandular es simplemente un efecto -inevitable e ineludible- de los centros a través de los cuales actúa el alma.
Esta es la relación de los chakras con sus glándulas correspondientes:
1. El centro coronario                                                  La glándula pineal.
2. El centro ajna                                                           La glándula pituitaria.
3. El centro laríngeo                                                    La glándula tiroides
4. El centro cardiaco                                                    La glándula timo. 
5. El centro plexo solar                                                El páncreas.
6. El centro sacro                                                         Las gónadas.
7. El centro de la base de la columna Vertebral             Las cápsulas suprarrenales.
“El curador dentro del grupo de autocuración debe dirigir su atención al centro o chacra que controla la zona que está bajo su influencia. Al vitalizar más a ese centro, afectará a la glándula que el centro ha creado, formado o precipitado y energetizado. La energía curadora de la vida que moviliza el grupo se vierte en el vehículo del paciente y es una de las siete formas de energía pránica o de vida. Esta corre por un canal que relaciona y vincula todos los centros, conec­tando esos centros con las glándulas”.
Por lo tanto la curación consiste en formar un canal ininterrumpido o conducto libre por el cual fluya la vida dadora de salud desde el “centro necesario”, en el cuerpo etérico del curador (en este caso el grupo es curador grupal), al centro afín en el cuerpo del paciente (el designado por el grupo en cada caso), y de allí a la corriente sanguínea, por intermedio de la glándula relacionada.
Se establece contacto y se pone en movimiento el prin­cipio vida mediante la depuración de ciertos canales etéricos dentro de la estructura etérica. Esta depuración se produce dirigiendo corrientes de energía a través del centro concernido, para afectar a la glándula de la zona donde está el órgano enfermo.
“Uno de los efectos de la aplicación de la energía curativa es la estimulación de la glándula y su acrecentada acti­vidad. Las glándulas son intermediarías entre centro y cuerpo físico denso”
“La conducta y el comportamiento del hom­bre en el plano físico están condicionados, controlados y determinados por la naturaleza de sus glándulas; ellas a su vez están condicionadas, controladas y determinadas por la naturaleza, la cualidad y la vivencia de los centros; ellos, a su vez, están con­dicionados, controlados y determinados por el alma”. Esto quiere decir que el paciente que recibe la energía curadora, para mantener de forma habitual los canales depurados, se habrá de comprometer a vivir en adelante como alma, lo cual conlleva una reorientación de sus tendencias, impulsos y valoraciones.
“El efecto primordial de la actividad de las glándulas y sus secrecio­nes es sicológico. Un hombre es en el plano físico, emocional y mentalmente lo que su sistema glandular hace de él, e inciden­talmente lo que hace de él físicamente, porque esto está determinado frecuentemente por su estado sicológico mental y emo­cional”. En esta frase encuentra sentido el que, con la búsqueda de la relación zonal de órgano enfermo con chacra, se descubra la dimensión psicológica de la enfermedad.  Por eso entendemos fácilmente que el Maestro diga que hay una relación especial de esta ley séptima con la cuarta ley, la cual afirma:
La enfermedad, tanto física como sicológica, tiene sus raíces en lo bueno, lo bello y lo verdadero, y sólo es un reflejo distorsionado de las posibilidades divinas. El alma frustrada, cuando trata de expresar plenamente alguna característica divina o realidad espiritual interna, produce  -dentro de la sustancia de sus envolturas- un punto de fricción. Sobre este punto están enfocados los ojos de la personalidad, lo cual conduce a la enfermedad. El arte del curador consiste en elevar hacia el alma -el verdadero curador dentro de la forma- los ojos que están enfocados hacia abajo. Entonces el tercer ojo, u ojo espiritual, dirige la fuerza curadora, y todo está bien”.


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