TERCER MÉTODO A APLICAR POR EL GRUPO DE
AUTOCURACIÓN.
El grupo de
autocuración grupal podrá utilizar un tercer método de curación, al hilo de lo
que señala la Séptima ley de curación
esotérica que afirma: “Cuando la vida o
energía fluye sin impedimentos y, mediante la correcta dirección, alcanza su
precipitación (la glándula relacionada), entonces la forma responde y la mala
salud desaparece”.
Esta ley es sumamente
práctica y sencilla, de modo que si conseguimos que fluya la energía de los
chakras a las glándulas, tendremos salud.
Las glándulas, según afirma el Maestro D.K., “constituyen la precipitación directa de los siete tipos
de energía que fluyen por los siete centros etéricos. Controlan todas las zonas
del cuerpo”. Hay una relación directa de las diversas glándulas
entre sí, del mismo modo que ocurre con los siete chakras. Aunque son producto
de la irradiación de los siete centros, su efecto individual o combinado es
magnético.
Señala que “el cuerpo
físico denso, bajo el impacto de las energías subjetivas, a su vez produce una
“estructura para la transmisión”, y
automáticamente repite la actividad del cuerpo etérico. Crea (en respuesta a la afluencia de
energías del cuerpo etérico, por intermedio de los siete centros mayores) una densa estructura física entrelazada que
hemos denominado “el sistema glandular endocrino”. “Surgidas en respuesta a la energía producen
la secreción de hormonas, que las glándulas trasmiten directamente a la corriente
sanguínea” “El sistema glandular es simplemente un efecto -inevitable e ineludible-
de los centros a través de los cuales actúa el alma.
Esta es la relación
de los chakras con sus glándulas correspondientes:
1. El centro coronario La
glándula pineal.
2. El centro ajna La glándula pituitaria.
3. El centro laríngeo La glándula tiroides
4. El centro cardiaco La glándula timo.
5. El centro plexo solar El páncreas.
6. El centro sacro Las gónadas.
7. El centro de la base de la columna Vertebral Las cápsulas suprarrenales.
2. El centro ajna La glándula pituitaria.
3. El centro laríngeo La glándula tiroides
4. El centro cardiaco La glándula timo.
5. El centro plexo solar El páncreas.
6. El centro sacro Las gónadas.
7. El centro de la base de la columna Vertebral Las cápsulas suprarrenales.
“El curador dentro del grupo de autocuración debe dirigir
su atención al centro o chacra que controla la zona que está bajo su
influencia. Al vitalizar más a ese centro, afectará a la glándula que el centro ha creado, formado o precipitado y
energetizado. La energía curadora de la vida que moviliza el grupo se
vierte en el vehículo del paciente y es
una de las siete formas de energía pránica o de vida. Esta corre por un canal
que relaciona y vincula todos los centros, conectando esos centros con las
glándulas”.
Por lo
tanto la curación consiste en formar un canal ininterrumpido o conducto libre
por el cual fluya la vida dadora de salud desde el “centro necesario”, en el
cuerpo etérico del curador (en este caso el grupo es curador grupal), al centro
afín en el cuerpo del paciente (el designado por el grupo en cada caso), y de allí a la corriente sanguínea,
por intermedio de la glándula relacionada.
Se
establece contacto y se pone en movimiento el principio vida mediante la
depuración de ciertos canales etéricos dentro de la estructura etérica. Esta depuración se
produce dirigiendo corrientes de energía
a través del centro concernido, para
afectar a la glándula de la zona donde está el órgano enfermo.
“Uno de los efectos de la aplicación de la energía curativa es la estimulación de la glándula y su
acrecentada actividad. Las glándulas son intermediarías entre centro y cuerpo
físico denso”
“La conducta y el
comportamiento del hombre en el plano físico están condicionados, controlados y determinados por la naturaleza de sus glándulas; ellas a su vez están condicionadas, controladas y
determinadas por la naturaleza, la cualidad y la vivencia de los centros; ellos, a su vez, están condicionados,
controlados y determinados por el alma”.
Esto quiere decir que el paciente que recibe la energía curadora, para mantener
de forma habitual los canales depurados, se habrá de comprometer a vivir en adelante como alma, lo cual conlleva una reorientación de sus
tendencias, impulsos y valoraciones.
“El efecto
primordial de la actividad de las glándulas y sus secreciones es sicológico. Un hombre
es en el plano físico, emocional y mentalmente lo que su sistema glandular hace
de él, e incidentalmente lo que hace de
él físicamente, porque esto está determinado frecuentemente por su estado
sicológico mental y emocional”. En esta frase encuentra sentido el que, con la
búsqueda de la relación zonal de órgano enfermo con chacra, se descubra la
dimensión psicológica de la enfermedad.
Por eso entendemos fácilmente que el Maestro diga que hay una relación especial de esta ley
séptima con la cuarta ley, la cual afirma:
“La enfermedad, tanto física como sicológica, tiene sus raíces en lo bueno,
lo bello y lo verdadero, y sólo es un reflejo distorsionado de las
posibilidades divinas. El alma frustrada, cuando trata de expresar plenamente
alguna característica divina o realidad espiritual interna, produce -dentro de la sustancia de sus envolturas- un
punto de fricción. Sobre este punto están enfocados los ojos de la
personalidad, lo cual conduce a la enfermedad. El arte del curador consiste en
elevar hacia el alma -el verdadero curador dentro de la forma- los ojos que
están enfocados hacia abajo. Entonces el tercer ojo, u ojo espiritual, dirige
la fuerza curadora, y todo está bien”.
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